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Lección 2 de 10 · 9 min de lectura · Revisado el 26/10/2026

Lenguaje claro: frases, vocabulario, voz activa y estructura

Un texto puede cumplir todos los criterios técnicos de las WCAG y seguir siendo inaccesible si nadie lo entiende. El lenguaje claro es la primera capa de accesibilidad de cualquier contenido: beneficia a personas con discapacidad cognitiva o intelectual, a quienes leen en un idioma que no es el suyo, a personas mayores, a quienes usan lector de pantalla (que no pueden «escanear» visualmente el texto) y, en realidad, a todo el mundo que lee con prisa desde un móvil. En esta lección verás las reglas prácticas para escribir con claridad y cómo comprobar si lo has conseguido.

Qué es el lenguaje claro

El lenguaje claro (en inglés, plain language) es una forma de redactar en la que la persona destinataria encuentra lo que necesita, lo entiende a la primera y puede usarlo para actuar. No es «escribir para niños» ni empobrecer el contenido: es escribir pensando en quien lee, no en quien escribe. La norma internacional ISO 24495-1:2023 recoge estos principios y, en el ámbito hispanohablante, la Real Academia Española impulsa la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible.

Las WCAG 2.2 tratan la comprensión en el principio «Comprensible». El criterio 3.1.5 Nivel de lectura (nivel AAA) pide que, si un texto exige un nivel superior a la educación secundaria obligatoria, exista una versión más sencilla. Aunque sea AAA y no se exija legalmente, es la referencia que da sentido a todo lo que sigue.

Frases cortas y una idea por frase

La regla más rentable: frases de entre 15 y 20 palabras de media, con una sola idea principal. Las frases largas obligan a retener en la memoria de trabajo varias ideas a la vez, y esa memoria es precisamente la que más se resiente con fatiga, dislexia, TDAH o deterioro cognitivo.

Ejemplo

Antes: «En caso de que el solicitante no aportase la documentación requerida en el plazo establecido, se procederá al archivo del expediente, sin perjuicio de que pueda presentarse una nueva solicitud.»

Después: «Tienes 10 días para entregar los documentos. Si no los entregas, archivaremos tu solicitud. Podrás presentar una nueva.»

Fíjate en lo que ha cambiado: se ha dividido una frase de 30 palabras en tres de menos de 10, se ha concretado el plazo y se ha eliminado el lenguaje jurídico innecesario sin perder información.

Vocabulario conocido y concreto

  • Prefiere la palabra común a la técnica: «empezar» en lugar de «iniciar», «pedir» en lugar de «solicitar», «pagar» en lugar de «abonar».
  • Evita jerga administrativa, siglas sin explicar y anglicismos cuando hay equivalente en español.
  • Si un término técnico es imprescindible, defínelo la primera vez que aparece.
  • Usa cifras en lugar de palabras para cantidades («3 días», no «tres días») y formatos de fecha completos («15 de marzo de 2026»).
  • Evita las dobles negaciones: «no es imposible» se entiende peor que «es posible».

Voz activa y verbos en lugar de nombres

La voz pasiva oculta quién hace la acción y alarga la frase. «La solicitud será revisada por el departamento» se convierte en «El departamento revisará tu solicitud». Lo mismo ocurre con las nominalizaciones: «proceder a la realización del pago» es simplemente «pagar». Dirígete a la persona lectora en segunda persona («tú» o «usted», según el tono de la organización) siempre que el contexto lo permita; ayuda a saber quién tiene que hacer qué.

Estructura: lo importante primero

En la web no se lee de forma lineal: se busca. Por eso la estructura es parte del lenguaje claro:

  1. Pirámide invertida: la conclusión o la acción esperada va al principio; los detalles, después.
  2. Un párrafo, una idea: párrafos de 3-5 líneas en pantalla, con la frase principal al inicio.
  3. Encabezados que informan: «Cómo pedir cita» dice más que «Información».
  4. Listas para enumeraciones y pasos: si estás escribiendo «en primer lugar… en segundo lugar…», eso es una lista numerada.
  5. Tablas solo para datos comparables: nunca para maquetar texto.

Error frecuente

Copiar en la web el texto de un documento legal o de una nota interna sin reescribirlo. El resultado típico son párrafos de 15 líneas, frases subordinadas y vocabulario que la persona usuaria no reconoce. El texto puede ser jurídicamente perfecto y, aun así, inútil para quien necesita hacer un trámite.

Cómo comprobar la claridad

No hay una herramienta que mida la claridad por completo, pero sí varias comprobaciones útiles:

  • Índices de legibilidad en español: Fernández Huerta, Szigriszt-Pazos o INFLESZ dan una puntuación orientativa a partir de la longitud de frases y palabras. Un resultado «normal» o «bastante fácil» es un buen objetivo para contenidos de servicio público.
  • Prueba de las cinco preguntas: tras leer el texto, ¿la persona sabe qué es, para quién es, qué tiene que hacer, cuándo y dónde? Si una de las respuestas no está en el primer tercio del texto, reorganiza.
  • Lectura en voz alta: donde te quedas sin aire, hay una frase que partir.
  • Prueba con personas: pedir a dos o tres personas ajenas al tema que expliquen con sus palabras lo que han entendido. Es la comprobación más fiable y la más barata de lo que parece.

Pruébalo tú

Copia el primer párrafo de una página de trámites de tu organización. Cuenta las palabras de cada frase y marca las que pasen de 25. Busca verbos en pasiva y nominalizaciones («proceder a», «efectuar», «realizar la») y sustitúyelos por el verbo directo. Después aplica la prueba de las cinco preguntas: ¿se sabe qué es, para quién, qué hay que hacer, cuándo y dónde? Compara las dos versiones en voz alta.

Punto clave

Escribir claro no es simplificar el contenido, sino simplificar el camino hasta él. La información sigue completa; lo que cambia es que la persona lectora llega a ella sin esfuerzo innecesario.

Resumen

  • El lenguaje claro beneficia a todas las personas y es imprescindible para quienes tienen dificultades cognitivas, de lectura o de idioma.
  • Frases cortas (15-20 palabras), una idea por frase, vocabulario común y voz activa.
  • Estructura en pirámide invertida: la acción y la conclusión primero; un párrafo por idea; listas para pasos y enumeraciones.
  • Comprueba con índices de legibilidad y, sobre todo, con personas reales.
  • El criterio 3.1.5 Nivel de lectura (AAA) marca la referencia: si el texto exige más que educación secundaria, ofrece una versión más sencilla.

Comprueba lo que has aprendido

Esta lección se puede leer libremente. Para hacer su test de 3 preguntas, los ejercicios prácticos con páginas reales, guardar tu avance y optar al examen y al certificado, matricúlate en el curso.